Proceso por el que una persona sufre las consecuencias de un hecho traumático.
Se debe distinguir entre dos dimensiones:
La primera dimensión es la combinación entre los factores que producen el hecho y el impacto del hecho sobre las víctimas. En este sentido se establece la distinción entre víctimas de riesgo (aquella persona que tiene más probabilidad de ser víctima) y víctima vulnerable (aquella que, cuando ha sufrido una agresión, queda más afectada por lo ocurrido en función de una situación de precariedad material, personal, emocional, etc).
La segunda dimensión discurre en parte a la categoría psiquiatra del trastorno del estrés post-traumático.
El carácter complejo del proceso de victimación explica que sea habitual distinguir entre victimación primaria, secundaria y terciaria.
La primaria es el proceso que sufre de modo directo o indirecto, daños físicos o psíquicos, derivados de un hecho delictivo o acontecimiento traumático. La víctima sujeto pasivo de un delito tiene una experiencia personal que le acarrea unas consecuencias físicas, psicológicas (ansiedad, angustia, abatimiento, miedo a que se repita, culpabilidad, etc.), de índole económico y las relacionadas con su entorno social.
La secundaria son los costes personales que tiene para la víctima su intervención en el proceso penal, Policial, judicial e incluso el tratamiento de los medios de comunicación. Este hecho resulta especialmente destacable en el caso de las víctimas de violaciones o agresiones sexuales .
Las víctimas tienen una nueva experiencia que puede llegar a ser más cruel que la victimación primaria, cuando las instituciones que deberían protegerla no la comprenden, no la escuchan, le hacen perder el tiempo, el dinero e incluso pueden sentirse acusadas (Violación, ostentación de objetos de valor, etc.
La victimación secundaria se considera aún más negativa que la primaria porque es el propio sistema el que victimiza a quién se dirige a él pidiendo justicia y porque afecta al prestigio del propio sistema
La terciaria son los costes de la penalización sobre quien lo soporta personalmente o sobre terceros. Aquí podemos hablar de estigmatización de la víctima o la exclusión simbólica.
Tipos de victimación terciaria:
Victimación policial: Pueden ser torturas, malos tratos o vejaciones sufridas por los delincuentes en los regímenes totalitarios e incluso en los democráticos (en determinadas, raras y puntuales circunstancias).
Victimación penitenciaria: Por el rechazo de la sociedad a los que han cumplido condena y por el mantenimiento de la red de relaciones mantenidas en la cárcel.
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